Lo que silba el viento son susurros de otros tiempos, afilados cuchillos de acero envueltos en terciopelo.
sábado, 15 de marzo de 2008
MALA INMERSIÓN
Intentando ahogar mis penas en alcohol me he dado cuenta que las cabronas flotan mejor que yo.
jueves, 13 de marzo de 2008
A MEDIO CAMINO
Hace tiempo bajo este mismo cielo estrellado, algo me hizo salir del camino y parar a un lado para escribir mi destino con letras del pasado. Hoy vuelvo a parar pero en dirección opuesta con la esperanza puesta de encontrar al revés aquella cuesta.
viernes, 7 de marzo de 2008
AFERRADOS
El músico toca, la rosa baila.
Arrastraron los pies por la pista aferrados a sus cuerpos. Gardel movía sus labios con historias de desamores y sus corazones se cantaban flores.
Lucharon y pelearon mirándose a los ojos, mientras el ritmo esquivaba por ellos los empujones de la vida que los quería dejar solos.
Arrastraron los pies por la pista aferrados a sus cuerpos. Gardel movía sus labios con historias de desamores y sus corazones se cantaban flores.
Lucharon y pelearon mirándose a los ojos, mientras el ritmo esquivaba por ellos los empujones de la vida que los quería dejar solos.
miércoles, 5 de marzo de 2008
CABALLERO NEGRO
Su puño se levantó harto de tanto dolor, fatigado de pelear contra nubes de algodón. Estaba cansado de tanto abrazo por detrás, de tanta carta sin contestar, de yo a ti más sin demostrar y de los para siempres que no se pueden contar.
¿Quién quiere cantar pudiendo gritar?
¿Quién quiere acariciar pudiendo pelear?
¿Quién quiere dar pudiendo negar?
¿Quién quiere amar pudiendo odiar?
¿Para qué jugar si las reglas no se pueden cambiar?
Su puño enfadado respondió, barrió las fichas del tablero, mató al Príncipe, le trajo un corcel del color del plomo y juntos decidieron ser El Caballero Negro. Con unas tijeras cortaron las riendas de sus entrañas y al galope se las fueron tragando a base de pisotones como unos calcetines usados.
Su puño engañado y estafado amordazó fuertemente al culpable y lo ignoró como si no hubiera existido jamás, no lo quería escuchar, ni sentir, sólo quería que dejara de existir, que dejara da latir. Ya no nos hace falta, no lo necesitamos, yo no dejaré que te pase nada, le decía mientras poco a poco fabricaba una armadura hecha de mentiras de metal, que acabó coronando con una careta de cartón con los ojos sin perforar.
El puño ciego de generosidad fue repartiendo dolor hasta acabar metiéndolo en el río de la desesperación. Como con sus manos cerradas no podía nadar, se dejó llevar pensando que no había vuelta atrás. Los rápidos los vapulearon y tratando de no hundirse fueron tirando los besos, abrazos y sonrisas que el traidor les había hecho comprar.
Con el agua al cuello llegaron al océano en el que se pierden las lágrimas. Cansados y abatidos se desplomaron en la arena que separa el río del mar. La noche bajó para quedarse, quería cobijar a la marea para que gota a gota, ola a ola, luna tras luna, les despojaran de la coraza.
Una mañana salada se despertó desnudo tiritando, entreabrió los ojos y se encontró arrodillada a su lado a una sirena llorando que le acariciaba la cara. Abrumado e incrédulo se incorporó lentamente, extendió su brazo tembloroso hacia ella y su puño, que se había transformado en mano, le secó suavemente la cara.
¿Quién quiere cantar pudiendo gritar?
¿Quién quiere acariciar pudiendo pelear?
¿Quién quiere dar pudiendo negar?
¿Quién quiere amar pudiendo odiar?
¿Para qué jugar si las reglas no se pueden cambiar?
Su puño enfadado respondió, barrió las fichas del tablero, mató al Príncipe, le trajo un corcel del color del plomo y juntos decidieron ser El Caballero Negro. Con unas tijeras cortaron las riendas de sus entrañas y al galope se las fueron tragando a base de pisotones como unos calcetines usados.
Su puño engañado y estafado amordazó fuertemente al culpable y lo ignoró como si no hubiera existido jamás, no lo quería escuchar, ni sentir, sólo quería que dejara de existir, que dejara da latir. Ya no nos hace falta, no lo necesitamos, yo no dejaré que te pase nada, le decía mientras poco a poco fabricaba una armadura hecha de mentiras de metal, que acabó coronando con una careta de cartón con los ojos sin perforar.
El puño ciego de generosidad fue repartiendo dolor hasta acabar metiéndolo en el río de la desesperación. Como con sus manos cerradas no podía nadar, se dejó llevar pensando que no había vuelta atrás. Los rápidos los vapulearon y tratando de no hundirse fueron tirando los besos, abrazos y sonrisas que el traidor les había hecho comprar.
Con el agua al cuello llegaron al océano en el que se pierden las lágrimas. Cansados y abatidos se desplomaron en la arena que separa el río del mar. La noche bajó para quedarse, quería cobijar a la marea para que gota a gota, ola a ola, luna tras luna, les despojaran de la coraza.
Una mañana salada se despertó desnudo tiritando, entreabrió los ojos y se encontró arrodillada a su lado a una sirena llorando que le acariciaba la cara. Abrumado e incrédulo se incorporó lentamente, extendió su brazo tembloroso hacia ella y su puño, que se había transformado en mano, le secó suavemente la cara.
SURCOS EN EL MAR
Quería vivir siempre sobre las olas, siempre en verano, nadie le avisó que la parafina que echaba también le podía hacer tropezar. Cansado de caer no se quiso levantar, no sabía que había que pelear, que luchar y que sufrir. Prefirió surfear desde la barandilla, así que se bajó de la furgo con las manos en los bolsillos y caminó cabizbajo por la playa. Sus huellas quedaron marcadas en la arena como surcos en el mar.
lunes, 3 de marzo de 2008
UNO
Uno al verte, uno al tenerte, uno cuando estoy a tu lado, uno cuando estas al otro lado, uno en tu mano, uno en un abrazo, uno contando, uno sumando, uno respirando, uno suspirando, uno la luz, uno la luna, uno el sol, uno la sombra, uno soñando, uno despertando, uno la locura, uno la cordura, uno ahora y uno siempre.
Tú eres uno y yo ninguno.
Tú eres uno y yo ninguno.
martes, 26 de febrero de 2008
DENTRO
En tu pelo enredadas fragancias que probar,
en tu piel tatuados sabores que degustar,
en tu cintura un muelle en el que atracar y
en tus caderas deseos que callar.
Unos ojos que quiero escuchar,
un cuello con el que quiero hablar,
una sonrisa con la que despegar y
un hombro para aterrizar.
En tus labios la llave de mi libertad,
en tus gestos anhelos con los que soñar,
en tus caricias alas con las que volar, pero
en tus frases barrotes para mi soledad.
Cada sentencia de tu boca alarga la cadena añadiendo los eslabones que forman mi pena, hasta que un adiós en forma de candado me encierra con el tormento de estar condenado a tenerte dentro.
en tu piel tatuados sabores que degustar,
en tu cintura un muelle en el que atracar y
en tus caderas deseos que callar.
Unos ojos que quiero escuchar,
un cuello con el que quiero hablar,
una sonrisa con la que despegar y
un hombro para aterrizar.
En tus labios la llave de mi libertad,
en tus gestos anhelos con los que soñar,
en tus caricias alas con las que volar, pero
en tus frases barrotes para mi soledad.
Cada sentencia de tu boca alarga la cadena añadiendo los eslabones que forman mi pena, hasta que un adiós en forma de candado me encierra con el tormento de estar condenado a tenerte dentro.
lunes, 18 de febrero de 2008
AVIONES DE PIEDRA
Cojeando, me esforcé por alcanzar la fila de niños que regresaban del recreo, la nostalgia me dificultó el avance, gritos y risas en blanco y negro me hicieron recorrer a duras penas los pasillos y las aulas. Recordé como en aquellos días cualquier tipo de objeto que cupiera en una mano era susceptible de acabar aterrizando en tu cabeza, todo un profesional en la esquiva de aviones con forma de piedra, de borrador o de tiza. Me quedé clavado en un día especial, un día en concreto en el que el más extraño de todos objetos acabó aterrizando en mis labios, lo más curioso fue que lo vi venir de frente caminando.
miércoles, 13 de febrero de 2008
TINTA ROJA
El guión de su vida lo escribía con tinta roja. Unas piernas interminables la llevaban de puntillas por baldosas rosas y negras. Tardes de respiraciones contenidas, lunas de ilusiones cantadas y mañanas de pulso atragantado hacían que sus lágrimas intimaran con su sonrisa todos los dias. Corría más que su corazón y se adelantaba a buscar los besos que no le llegaban. Todas las noches dejaba notas bajo la almohada que se transformaban en flores por la mañana, y así con todo, convertía segundos en horas, horas en minutos, roces en abrazos, abrazos en ahogos, anhelos en tragedias, tragedias en dramas y enfados de mentira en reconciliaciones de verdad. De dos caracteres sacaba conversaciones eternas, y de dos besos noches eternas sin conversaciones. Giraba al doble de la velocidad del mundo, te llevaba o te atropellaba te elevaba o te arrollaba, te caldeaba o te quemaba.
Todas las mañanas flotaba tras la barra donde yo tomaba café, al preguntarme como lo quería yo siempre le decía con pasíon, por favor.
Todas las mañanas flotaba tras la barra donde yo tomaba café, al preguntarme como lo quería yo siempre le decía con pasíon, por favor.
sábado, 9 de febrero de 2008
TIZA

Gente empaquetada que sale del envoltorio el fin de semana. Marchas militares al cuarto sin altavoz, soldados graduados por dentro entonan himnos con sabor a tabaco. Rostros perdidos como el verbo, sonrisa estática. Amigos de plástico te ayudan con las copas a cambio te tu silencio. Llamadas furtivas al otro lado del charco buscando cobertura hasta el amanecer, hasta que las gafas de sol reflejan escaleras en una sóla dirección. Persianas en los bolsillos que se desenroscan por la mañana para llevarte a casa, promesas con los dedos cruzados te meten en la cama, mientras el techo te da la razón.
sábado, 2 de febrero de 2008
JUAN EL GALIPOTE
Las olas de la vida les habían llevado en direcciones opuestas, pero paralelas. Los separaban tres mil kilómetros, dos sirenas que se cruzaron en sus caminos y cuatro nombres que vinieron después para quedarse. Aunque sus corazones siempre estuvieron unidos por algo mucho más fuerte que las llamadas de teléfono, los recados que intercambiaban a través de mensajeros o las felicitaciones de Navidad por sms.
Una semana antes les llegó por teléfono una canción en blanco y negro que les metió a cada uno de los dos en un avión rumbo a casa por unos dias.
El olor a coco les tiñó las canas, esa mañana habían quedado para hacer surf como siempre, sólo que veninte años después. Tenían una cita muy importante con un viejo amigo para disfrutar de su pasión juntos.
Mientras observaban las condiciones del mar recordaron anéctotas de los trés, se acordaron de aquellos viajes interminables en la Diane 6 cargados hasta arriba, de tablas, de ilusión y de risas llenas de humo que se escapaban por la ventanilla. Aquellos viajes en los que la carretera no tenía prisa y les hacía serpentear entre eucaliptos para llevarles a paraísos desconocidos, desconocidos hasta para ellos mismos. Ahora valoraban mucho más aquellas sesinoes solitarias en las que el que venía de afuera era recibido con los brazos abiertos. Era como un mercader de la edad media, como un emisario de un país lejano, alguién que venía cargado de productos fántasticos traidos de tierras lejanas y de historias maravillosas de lugares mágicos en los que el sol birllaba todo los dias y las olas daban abrazos cálidos e interminables.
Juan, alias el galipote, siempre andaba descalzo y el color de sus pies le habían hecho ganarse el apodo, normalmente siempre llegaba el último, pero ese día ya sabían que no tenían que esperar por él ya que los estaba esperando en el pico. Es increible como por mucho tiempo que lleves haciendo surf cada día es especial y te aporta las mismas sensaciones pero envueltas en papel de distintos colores cada vez y como hay dias especiales que se te quedan grabados para siempre. Hoy tenían la sensación que sería uno de esos días, tres viejos amigos que no sufeaban juntos desde ni se sabe. Remaron mar a dentro, tan profundo como su amistad y se sentaron a esperar por la serie. Juan no estaba, bueno si estaba pero no lo habían visto hasta que una ola perfecta se acercó por encima del horizonte, era increible, la ola se encrespó y rompió lenta pero intensamente avanzando hacia ellos con la suavidad de una avalancha de algodones de azúcar, la espuma pasó a su lado y los dos silbaron y gritaron "¡buean Juanillo, buena!" siguieron con la vista la ola por detrás hasta que desapareció en la orilla. Ambos amigos se giraron hacia si, se miraron con un brillo intenso en los ojos y con el traje apretandoles el cuello más de lo normal dijeron "- que cabrón el Galipote" "- si, que cabrón, siempre se coge las mejores".
Y siempre se las cogerá, más ahora que había decidido unirse de por vida con el océano, una semana antes todos los compañeros de salitre siguiendo sus indicaciones, habían esparcido sus cenizas el la playa que tanto amó.
Desde aquel día siempre que observaban el mar y veían una ola perfecta y solitaria, con gesto sonriente, se imaginaban al galiponte deslizandose por ella arriba y abajo con su clásico estilo desgarbado
martes, 29 de enero de 2008
JUNTOS
Apretó la almohada una vez más para llorar las lágrimas que ya no le salían. Lo peor de que se fuera es que se quedó, lo veía sin poder sentirlo, lo escuchaba sin poder tocarlo y lo olía sin estar junto a él. Pensó que tendría que aprender a vivir sola, porque nadie la avisó de que él no se iría, no del todo.
Se sentaba junto a ella en el sofá y veían la tele juntos, hasta que el reflejo del televisor apagado se reía de ella a la cara. Se colaba en su cama por las noches y le susurraba cuentos al oído, preciosas historias que no se cumplirian jamás, y que el rocío de su rostro barría por la mañana.
Cuando llegaba a casa le decía que le quería pero él ya no la escuchaba, los besos que le quería dar, él siempre los esquivaba y cuando le llevaba flores dejaba que se marchitaran.
Siempre que lo quería ignorar era él el que no la dejaba. Trató de ahogar sus recuerdos enterrándolos con cristales, quiso correr más que su nombre, pero lo llevaba grabado, mil fotos puso en su cartera pero todas con su cara.
Pero nunca quiso estar con nadie para no engañarle, porque por mucho daño que le quisiera hacer ella siempre le querría.
Un día reunió todas sus risas juntos, cogió todas sus cartas, y hasta las frases olvidadas y decidió ir a buscarle. Lo lógico era acudir al mismo sitio en que lo perdió de vista y decidida se encaminó convencida de poderlo encontrar. Apuró la marcha, cuanto más se acercaba más corría su pulso y con cada latido más se apresuraba y cuanto más aceleraba más segura estaba. Llegando a su destino sus dudas desaparecieron, sus miedos escaparon y su cuerpo se relajó. Entonces su pié dercho no dudó y con un impacto certero le preguntó a la misma valla que se lo había llevado sin avisarla.
Se sentaba junto a ella en el sofá y veían la tele juntos, hasta que el reflejo del televisor apagado se reía de ella a la cara. Se colaba en su cama por las noches y le susurraba cuentos al oído, preciosas historias que no se cumplirian jamás, y que el rocío de su rostro barría por la mañana.
Cuando llegaba a casa le decía que le quería pero él ya no la escuchaba, los besos que le quería dar, él siempre los esquivaba y cuando le llevaba flores dejaba que se marchitaran.
Siempre que lo quería ignorar era él el que no la dejaba. Trató de ahogar sus recuerdos enterrándolos con cristales, quiso correr más que su nombre, pero lo llevaba grabado, mil fotos puso en su cartera pero todas con su cara.
Pero nunca quiso estar con nadie para no engañarle, porque por mucho daño que le quisiera hacer ella siempre le querría.
Un día reunió todas sus risas juntos, cogió todas sus cartas, y hasta las frases olvidadas y decidió ir a buscarle. Lo lógico era acudir al mismo sitio en que lo perdió de vista y decidida se encaminó convencida de poderlo encontrar. Apuró la marcha, cuanto más se acercaba más corría su pulso y con cada latido más se apresuraba y cuanto más aceleraba más segura estaba. Llegando a su destino sus dudas desaparecieron, sus miedos escaparon y su cuerpo se relajó. Entonces su pié dercho no dudó y con un impacto certero le preguntó a la misma valla que se lo había llevado sin avisarla.
EL MUNDO EN UN ABRAZO
Apagaron la luz verde y caminaron de la mano apretándose promesas que no se dijeron jamás. No siguieron la ruta marcada, se salieron del camino, bailaron con los arboles al ritmo de la melodía del viento y esta vez dejaron que las huellas les siguieran a ellos. Se despojaron de las etiquetas, la lluvia les dijo verdades a la cara y el sol les derritió las corazas heladas dejándoles desnudos. Entonces empezaron a cantarse canciones que no se sabían y se dijeron lo que no habían pensado nunca y así, siendo lo que nunca habían sido hicieron desaparecer el mundo entre sus brazos.
miércoles, 23 de enero de 2008
PUZLE
Cerraron las cortinas de casa para que no entrara el mundo, llevaban mucho tiempo viajando y sus cuerpos se acoplaron como dos continentes. Sabían todo lo que hacía falta saber y no perdieron el tiempo en preguntarse nada, se lo contaron todo con la mirada, se susurraron verdades con la yema de los dedos y las sábanas guardaron silencio. Piel sobre piel, vello contra vello, sudor con sudor; jadearon tanto como se abrazaron y suspiraron cada segundo como si fuera el primero y el último.
El reloj envidioso aceleró a fondo y el lunes se precipitó con la fuerza necesaria para deshacer el puzle.
El reloj envidioso aceleró a fondo y el lunes se precipitó con la fuerza necesaria para deshacer el puzle.
martes, 22 de enero de 2008
QUERÍA
Quería que lo buscaran pero sin encontrarlo, quería que lo llamar pero por otro nombre, quería que lo tocaran pero sin agarrar, quería que lo acariciaran pero sin quedarse, quería despegar pero sin volar, quería caminar por la luz pero sin hacer sombra, quería nadar pero sin mojarse, quería soñar pero con los ojos abiertos, quería viajar pero sin moverse, quería querer pero no podía, quería que lo quisieran pero él no se quería.
Tenía miedo y no lo sabía.
Tenía miedo y no lo sabía.
miércoles, 16 de enero de 2008
ZAPATOS DE AZUCAR
Caminaba sin tocar el suelo. Risas, abrazos y besos formaban parte de su rutina. Los saludos le caían como la lluvia fina. Por el día nunca la veía nadie, pero al llegar la noche, se calzaba sus zapatos de azúcar, se pintaba su cuerpo con seda y se maquillaba con lápices transparentes. Cuando la luna difumina sombras en las calles es cuando la reina visitaba las fuentes de la juventud donde la gente bebe sin tener sed, ahí se desenvolvía como nadie, acariciaba a todos con su perfume, y a los que se acercaban les susurraba canciones al oído. Los piropos y halagos la arropaban todas las noches. Hacía tan bien su papel que todo el mundo se lo creía, incluso ella muchas veces. Pero la realidad era muy distinta, y es que mientras regalaba porciones de deseo, nadie se comía su tarta, mientras vendía humo de colores, ella jamás había conocido el arcoíris y el halo de belleza que la acompaña se apagaba con la soledad al llegar a su fría casa. No se fijó que los flases de las cámaras no eran más que el aviso de los truenos futuros. Una vez que pasó la tormenta llevándose sus zapatos de azúcar, nadie la volvió a ver y nadie la echó de menos ya que el casting nocturno la sustituyó inmediatamente.
Hoy me pareció verla en la panadería haciendo cola para comprar el pan aunque sus zapatillas rosas me dijeran lo contrario.
Hoy me pareció verla en la panadería haciendo cola para comprar el pan aunque sus zapatillas rosas me dijeran lo contrario.
lunes, 14 de enero de 2008
BELLA
Era tan hermosa y perfecta que lo destruyó. Su belleza ofendía y por dentro cada porción que ibas conociendo se te enroscaba por el cuerpo como una serpiente cargada de veneno, que primero te embelesaba para más tarde inyectarte su letal esencia.
El primer día que la vio se estremeció, no pudo disfrutar de su belleza, fue incapaz de asimilarla y comprenderla. Esa noche se acostó con ella en su cabeza tratando de entender el hecho de que la tierra giraba en torno a ella y no al revés, y que la sucesión de la noche y el día, era la batalla que tienen a diario el sol y las estrellas para poder iluminarla.
Sus piernas corrían por sus venas, su pelo le rozaba la espalda, sus ojos negros, en los que cabía toda la luz del universo se le grabaron a fuego en su cerebro.
Pero lo peor fue traspasar la fachada de seda y mármol y descubrirla por dentro. Cada movimiento de su boca producía una nota dulce y fresca, la melodía de la conversación lo elevaba y le hacía flotar libre a cada palabra, giraba ingrávido y feliz hasta que una gracia, una broma bien traída, un destello de ingenio y de improvisación lo precipitó al suelo de golpe. Mientras se reía veía como el suelo se acercaba más y más rápido, hasta que el impacto con su cara en la realidad le quitó las ganas de reír para siempre.
Vio claro su destino, un desequilibrio insalvable que le abocaría a una terrible infelicidad, la responsabilidad de hacerla feliz en sus manos era un proyecto que no podría acometer de ningún modo, en ese momento supo que jamás la podría hacerla la mitad de feliz de lo que lo sería él, nunca se acostaría con ella todo lo que desearía y jamás podría ya conocer a nadie que lo motivara. Impotencia y desazón se apoderaron de él y juntos los tres, comenzaron un idilio eterno con la dueña verdadera de su corazón.
El primer día que la vio se estremeció, no pudo disfrutar de su belleza, fue incapaz de asimilarla y comprenderla. Esa noche se acostó con ella en su cabeza tratando de entender el hecho de que la tierra giraba en torno a ella y no al revés, y que la sucesión de la noche y el día, era la batalla que tienen a diario el sol y las estrellas para poder iluminarla.
Sus piernas corrían por sus venas, su pelo le rozaba la espalda, sus ojos negros, en los que cabía toda la luz del universo se le grabaron a fuego en su cerebro.
Pero lo peor fue traspasar la fachada de seda y mármol y descubrirla por dentro. Cada movimiento de su boca producía una nota dulce y fresca, la melodía de la conversación lo elevaba y le hacía flotar libre a cada palabra, giraba ingrávido y feliz hasta que una gracia, una broma bien traída, un destello de ingenio y de improvisación lo precipitó al suelo de golpe. Mientras se reía veía como el suelo se acercaba más y más rápido, hasta que el impacto con su cara en la realidad le quitó las ganas de reír para siempre.
Vio claro su destino, un desequilibrio insalvable que le abocaría a una terrible infelicidad, la responsabilidad de hacerla feliz en sus manos era un proyecto que no podría acometer de ningún modo, en ese momento supo que jamás la podría hacerla la mitad de feliz de lo que lo sería él, nunca se acostaría con ella todo lo que desearía y jamás podría ya conocer a nadie que lo motivara. Impotencia y desazón se apoderaron de él y juntos los tres, comenzaron un idilio eterno con la dueña verdadera de su corazón.
domingo, 6 de enero de 2008
TROZOS Y HUECOS
Tenían tan poco que se unieron para hacer uno, el día que se miraron a los ojos vieron que sus trozos encajaban y supieron que el hueco que faltaba no les importaba. Ese era el hueco de las ilusiones, de los "parasiempres" y de las cuestas sin frenos que la vida les había ido rompiendo a base de golpes, y cuyos restos se había encargado de llevarse el sordo fluir del llanto. No se exigieron mucho por lo poco que se podían dar, nunca hicieron planes para no tenerlos que cambiar, no soñaron para no despertar, jamás se abrazaron como si fuera la última vez y sólo se prometieron no prometerse nada. Con la maleta vacía de reproches viajaron de la mano y mientras viajaban lamentando lo poco que se habían dado, se dieron cuenta que se lo habían dado todo, y fue ese día cuando por primera vez cerraron los ojos al besarse.
martes, 1 de enero de 2008
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