
Odio que la lengüeta del calzado se vaya para un lado, me exasperan los cordones que se escapan de la lazada para boicotearme la zancada, y me llena de desesperación el sentir como mis botines se tragan mis calcetines como si fueran la guarnición.
Voy a parar a un lado, a sacarme las chinas de mis zapatos, me sentaré en un banco y encenderé un cigarro.
Soñaré con mis pies descalzos, con prados en lugar de asfalto y con caminos mojados llenos de barro. Soñaré que me coges de la mano y que nos metemos en los charcos, que saltamos y nos salpicamos, que nos abrazamos y nos resbalamos, que nos caemos y que no nos levantamos.
El riego automatizado me quiso despertar, con un chorro certero me devolvió a la realidad, dejándome empapado, con el cigarrillo apagado y con cara de Forrest Gump.
Siempre camino raro cuando no estás a mi lado.
Voy a parar a un lado, a sacarme las chinas de mis zapatos, me sentaré en un banco y encenderé un cigarro.
Soñaré con mis pies descalzos, con prados en lugar de asfalto y con caminos mojados llenos de barro. Soñaré que me coges de la mano y que nos metemos en los charcos, que saltamos y nos salpicamos, que nos abrazamos y nos resbalamos, que nos caemos y que no nos levantamos.
El riego automatizado me quiso despertar, con un chorro certero me devolvió a la realidad, dejándome empapado, con el cigarrillo apagado y con cara de Forrest Gump.
Siempre camino raro cuando no estás a mi lado.