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sábado, 14 de noviembre de 2015

AMOR IRREFLEXIVO

Foto: Patty https://www.flickr.com/photos/closetartist/


Tus bragas mojadas sostenidas en mi mente,

desearte,
esculpirte,
recostarte,
acercarte,
olerte,
acariciarte,
susurrarte,
escucharte,
desnudarte,
suspirarte,
venerarte,
lamerte,
soplarte,
contemplarte,
palparte,
separarte,
juntarte,
arrimarte,
presionarte,
despresionarte,
restregarte,
mojarte,
penetrarte,
apretarte,
soltarte,
gozarte,
poseerte,
follarte,
fornicarte,
embestirte,
empotrarte,
empotrarte,
empotrarte,
empotrarte,
sudarte,
sentirte,
correrte...



yacerte,
abrazarte,
pensarte.








sábado, 31 de octubre de 2015

MIMOS




Y son los kilómetros los que hinchan los cuerpos, y es en los centímetros donde se mezclan los alientos, y son las palabras las que hacen vibrar las cuerdas de las arpas mientras la imaginación corretea por las camas.

Y es cuando el deseo corta, igual que un bisturí a una pelota, cuando el aire explota y se abalanzan las bocas, hambrientas la una del hambre de la otra, buscándose comer y que la coman.

Dos trenes encarrilados, dos trenes trenes descarrilados, dos trenes chocando y volviéndose a chocar mientras el vapor acumulado comienza a silbar.

Un cuarto transformado en un cuadro de Picasso, por él ruedan piernas, labios y brazos. Caras con gestos torcidos, miembros de semblante erguido, verbos volviéndose obscenos y deseos de serlo sinceros.

Pausas infinitas, por las que ruedan sobre los cuerpos, gotas de sudor movidas por la imaginación, serpenteando recovecos, subiendo y bajando por glúteos y pechos, trazando líneas rectas a lo largo de brazos y piernas y que acaban en bocas boquiabiertas que están cada vez más sedientas.

Garras clavadas, miradas cerradas, espaldas arqueadas, compuertas abiertas, dan paso a la riada.

Y es en los temblores donde se aferran los seres, y es en la falta de aire donde se unen las mentes, y es en los ríos crecidos donde agonizan los peces relucientes que solo querían ser queridos, y que ahora, por fin, podrán darse mimos.




Photo credit: Rowena Waack / Foter.com / CC BY-NC-ND

lunes, 26 de mayo de 2014

PAJA

Foto: Rodrimm http://instagram.com/rodrimm#


Y es el altar en el que me humillo el que venero las noches de asueto, esas que sueño despierto que me envuelves con tu cuerpo, esas en las que cielo e infierno se unen para robarme el sueño, noches en las que duele el recuerdo, en las que se endurece el anhelo en las que corren ansiosas las gotas de sudor por mi cuello.

 Donde la H suena, donde cantan las sirenas, donde se alimentan la colmena, donde solo hablan las muecas una extraña lengua sin flema, ese es el templo de la religión verdadera, esa de la que eres diosa eterna. De rodillas se escucha lejano un lamento, que no es queja sino aliento, un quejumbroso mantra que es ánimo para mi empeño y guía para recorrer el desfiladero que separa la fantasía de los sueños.Y es en el vórtice donde surgen los hombres, donde me pierdo entre las letras de mi nombre, donde los pronombres personales forman un conjunto vacío por el que brota el néctar del rocío.

En el recordar es donde me pierdo, donde me apodero de tu deseo y lo aprieto para mis adentros y es en ese momento cuando el destello de uno solo de tus cabellos me hace estallar en euforia sucedanea de nuestros encuentros.

   

miércoles, 16 de mayo de 2012

EFLUVIOS




Te echo de menos, a ti y a tu cuerpo.

Con un dedo hundido en mis pensamientos anhelo el dulce encuentro entre mi jugo y tu cetro.
La reminiscencia de tus caricias, hace brotar florecientes bellos que se erizan al paso de mi malicia.

Mi cuerpo suda deseos que se deslizan diestros por las puertas del infierno.
Mis dedos traviesos patinan sobre la pista de jalea en que se ha transformado el vértice de mis piernas.
Mi sexo es un umbral de caramelo que brilla con el lustre del recuerdo de tenerte dentro.
Mi lengua porfía entre un mar de saliva que borbotea deseosa de ser compartida.

Con la mano que me sobra, me tapo la boca, me rasgo la ropa y rememoro en mis carnes los empellones de tu sexo cuando me tomas.

Avivo el fuego quemando recuerdos e imaginando encuentros de los que normalmente me avergüenzo, pero ahora no, ahora los quiero todos ellos para mi juego, ahora me quiero restregar en el barro de mi sucio silencio. Y me regodeo con tu polla y mi trasero, con tu lengua y mis agujeros, con mis manos y tus huevos y con tu leche resbalando por mi cuello. Quiero tus ojos bien abiertos, con esa expresión lasciva que pones cuando me tiras del pelo, quiero que me aprietes por dentro y sentir como se te hincha el miembro, quiero que me muerdas con desespero y arañarte con mis uñas todo el cuerpo.

Con la fricción avivo la presión, y la emoción, y el corazón, y la contradicción de querer retener una sensación que rebosa en mi interior.

El jadeo se vuelve más intenso, me falta el resuello, tu miembro me viola el cerebro, mis dedos me perforan certeros, mis pensamientos me lubrican por dentro bombardeándome con cientos de pensamientos que me estallan perfectos, liberando el fuego, que al mezclarse con mi aliento arde opulento.

Entre los temblores de mis muslos se desliza una tibia gota de jugo, que serpentea libre del yugo, añorando por un segundo, el no haberse encontrado con tus efluvios.


miércoles, 19 de octubre de 2011

CUANDO CLAVO MIS OJOS EN TU AGONÍA




Amo ese momento en que hablamos y callamos, en el que bailan nuestras manos por la pista de nuestras ropas, en el que te toco, en el que me tocas, y en el que se juntan nuestras bocas.

Cuando lo más limpio es jugar sucio, cuando la razón es la enajenación, cuando me falta el aliento, cuando mi reino es tu reino y reinas con firmeza blandiendo el cetro con tu mano regia.

Cuando el rigor te impide pensar en otros, cuando la sangre te nubla el nosotros, cuando te aíslo a empellones y te pierdes con mi hombría en tus sucias ensoñaciones.

Cuando unidos por la mecha, sueñas con que ésta se encienda para poder explotar, cuando me pongo duro y te empujo, lo justo, para que no abandones sin mí este mundo de procacidad.

Cuando una y otra vez, firme y suavemente, te violo la mente, dejándote entre la vida y la muerte sin fuerza ni voluntad, con un verbo inerte que se ahoga en su propio respirar.

Cuando clavo mis ojos en tu agonía y me gritas sin hablar, que te abandona la vida, que ya no puedes más y que necesitas una vía por la que poder escapar.

Es entonces, cuando nos elevo a 1 metro del suelo y te mantengo sin volar, entre el cielo y el infierno, un segundo, un minuto, un pequeño mundo de ingrávida maldad, en donde espero a que te desbordes en un flujo mutuo de sinceridad.    

viernes, 23 de septiembre de 2011

MIL MIRADAS FURTIVAS Y NOVECIENTAS NOVENTA Y NUEVE ESQUIVAS



Antes de que se cerraran las puertas del ascensor sus lenguas chocaron como dos locomotoras endemoniadas, avivadas con combustible etílico y engrasadas con el deseo de mil miradas furtivas lanzadas y novecientas noventa y nueve esquivadas.

Esa noche la música les tiró un lazo que se fue cerrando despacio, hasta que acabaron bailando alma con alma,como le gusta a Sergio Dalma, salvo por el último pasito, que sólo recorrieron tras el empujón de una ronda de chupitos.

Cítrico y salmuera, en la mano propia, en la mano ajena. Tequila de sabor amargo tragado de un trago que transforma el amago en atrevimiento. Consecuencia, la sal es derramada por el cuerpo, y un mochuelo se lanza al vuelo directo al cuello, mientras, el receptor del muerdo le ofrece el limón poniendo boquita de piñón.

Los picos de los tortolitos se juntaron, en un instante mágico que purgó el sistema y puso a cero la cuenta. Se separaron por un segundo y mientras se miraban a los ojos sacaron el guión de un largometraje lleno de pasión, que llevaba mucho tiempo esperando su publicación... ¡Luces! ¡Cámara! y ¡Acción!

Beso a beso, bocado a bocado, el auditorio se fue borrando y con cada abrazo el sonido de la música se fue alejando y el brillo de las luces se fue debilitando. Cuando sólo quedaban ellos dos, una frase les lanzó al exterior "...uff como además folles bien..."

En la segunda planta ya se retorcían los cuerpos buscándose los sexos, los dedos se perdían entre el cabello, y se empezaron a escuchar gemidos y jadeos mientras la adrenalina ascendía mil veces más rápido de lo que la cabina lo hacía.

Las puertas se abrieron y salieron sin mirar, unidos por una voracidad, que sin sentido les hacía girar, desplazándose adelante y atrás, con pasitos de pingüino con pantalones por los tobillos.

Sin separarse traspasaron el umbral y la cosa fue a mas. Todos los planos fuero arrasados por espaldas, nalgas y pies, y no quedó ornato ni decorado en posición vertical. Como un tornado recorrieron las estancias follando, en una tras otra, hasta llegar al baño.

Allí echaron el resto, con crema embadurnaros sus cuerpos y lubricaron aún más sus miembros. Espejito, espejito enséñame su cara mientras la tomo por la espalda. Espejito, espejito dile que empuje y que me siga mirando a la cara, mientras ya pienso en la siguiente jugada, en la que le siento en la taza y lo monto a horcajadas hasta secarle el alma.

La bañera fue el escenario del último acto, de la última batalla de una guerra sexual en la que casi no tuvieron tiempo de disfrutar, obstinados en machacar al rival y obsesionados por no dejarse doblegar.

Un murmullo monocorde de un televisor sin sintonizar, es el canto agónico de la ducha que no para de manar. Dos cuerpos y cuatro piernas yacen aplastados por una atmósfera despojada de salubridad, como peces fuera del agua dan bocanadas en busca de un último aliento vital.

Ese mismo aliento es el que también les había faltado quince años atrás, cuando no se atrevieron ni tan siquiera a hablar.


martes, 26 de abril de 2011

EL ROCIO Y LA ROSA




A los pies de mi cama una prenda arrugada, esencia de una velada pasada, descuido de una marcha furtiva de mañana, una camisa para lavar, un olor para recordar, un corazón para añorar y un sexo que quiere más .

La recojo y la aproximo a mi rostro.

Inspiración profunda de feromonas, inspiración promiscua para mis hormonas que se ponen juguetonas y que me hacen recordar las tardes que me tomas, y que me hacen imaginar cosas vergonzosas, como acostarme con otras personas, o verte con dos pollas, y que me incitan a mezclarlas todas en fantasías contradictorias, tan intensas como extintas, tan dulces como iracundas, tan privadas como alborotadoras.

Me siento al borde de la cama, y me dejo caer sobre mi espalda.

Me pongo a recordarte y pienso en chocolate ¿Quién puede saciarse comiendo una tableta, pudiendo pensar en derretirla entre tus piernas? ver como arrolla por tu pecho, ver como se desliza por tu miembro. Gota a gota, nota a nota, suena la música con la que comienzan a danzar mis manos imaginando que me tocas.

Me recuesto sobre un lateral, mi cabeza rueda por tu prenda que hace las veces de cabezal.

Las palmas vacías entre mis piernas, presión del pantalón, presión al pantalón, tu vigor en mi imaginación, el roce haciendo cariño y el cariño al final de un camino que recorre un dedo juguetón. Se desliza y... tropezón, ups, salta un botón, pausa en la respiración, pausa, y profunda inhalación.

Decúbito supino, facilito el camino. Suspiro.

La cremallera cierra la presa que apresa mi cintura. Una presa de agua pura en la que te gusta nadar y que comienza a rebosar. Bragueta abierta, aflora un suave tejido de seda de caricia intensa, la tela se tensa por la presión de dentro, por la presión de fuera. Ligera fricción, suspiro intermitente acompasa la respiración.

Párpados relajados, se cierran despacio.

Y piesno en mi pecho y en tu mano, mientras me acaricio despacio, y siento que me abrazas por detrás, te oigo respiar y siento tu aliento y quiero más. Aprieto mis nalgas contra tu miembro y responde recio, me muero de ganas de tenerlo dentro, pienso matarme de gusto mientras dure la espera, será una muerte placentera, será una muerte lenta.

Se fuga un lamento quejumbroso que no lamento, que gano, que pierdo.

Me lamo y pienso que te lamo y me relamo pensando que me lames y nos besamos. Mientras tanto el vello es surcado por la mano, caminando por el vértice del ermitaño , ese viejo sabio que le gusta escuchar y ser escuchado, erudito de mil lenguas al que sublimas con tu diálogo.

La ropa interior es el último baluarte, me abro camino, como buen caminante.

Le recuerdo al letrado tu última conversación cuando arrodillado hiciste salir música de tus labios, cuando lustraste al ilustrado, cuando surcaste los surcos soltando las amarras de tu barco, cuando me hiciste temblar las piernas a cañonazos.

Caricias de lado con las dos manos, me voy internando.

Sigo apretando, sigo frotando, siento que te siento dentro, siento que te siento violento, siento que siento ciento y me enciendo mientras tu recuerdo me resbala por dentro. Bulle mi interior, mi interior en ebullición, un quejido exhalado reaviva la respiración, que jadea desesperada por una porción de aire de la habitación.

Abandono mi cuerpo y nos veo follando desde el techo justo en el momento que me riegas por dentro.

Toda la energía explota, los músculos se tensan, la espalda se arquea, el corazón bombea, siento al mismísimo diablo entrando por los poros de mi cabeza, mientas los dedos insensatos que desataron el cataclismo, son barridos por una erupción que recorre todo mi cuerpo, desde los pies, hasta la punta del cabello.

Tiritera en las piernas, contracción en los brazos, me encojo y me acomodo de lado.

El rocío impregna la rosa que tímidamente cierra sus hojas, esperando que la próxima vez que se abra seas tú quién la cojas.