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martes, 20 de enero de 2015

TE QUIERO


Foto: Propia


-¿Quién eres? -¿Nos conocemos? -Tu cara me suena, hemos coincidido en el camino todos estos años, pero nunca habíamos hablado aunque yo siempre he estado a tú lado.

Yo era el niño pequeño e inocente que jugaba con su hermana sin saber nada, que lo primero que conoció de la vida fue la muerte, que no supo crecer sin tenerla, que se aferró a una pena y olvidó su esencia. 

Soy el que lloró su cara sin aprender nada, el que la recuerda solo enferma, el que se tortura con el recuerdo de la envidia de los juguetes que le regalaban... soy el que cambió a su hermana por una pena cruel que seguía viva dentro de él.

Lo siento hermana, perdóname, no te fuiste para que yo no aprendiera nada, no te fuiste sin que te amara, no te fuiste para que yo no te enterrara y no te fuiste para que yo conservase una pena sin conciencia que no me aporta nada. No quería que te marcharas y guarde tu cadáver frío y dañino junto a mi almohada, no te dejé ir y me quede con lo peor de ti.

Lo siento Cristina pues es así como te llamas, ya no quiero que tu nombre me provoque solo lágrimas, prometo buscarte en mis entrañas nuestros juegos, nuestras risas, nuestras aventuras y hazañas... te prometo que voy a mirarte de nuevo a la cara y que no voy a volver a sentir jamás que en vez de una hermana tuve una falta, ya he arrastrado tu peso demasiado tiempo en un esfuerzo inútil por tener presente tu recuerdo.

Te quiero, mi corazón está contigo, espero honrarte en el camino hasta el día en que puedan volver a estar juntos aquellos inocentes niños.




domingo, 25 de mayo de 2014

FELICES EN EL LAGO





Las huellas de los pasos que voy dando se van disipando, y el pesado ancla que arrastro se va clavando más y más en el fango. El cesto de mis recuerdos se va llenando de peces muertos, el 'ahora' ya es pretérito, y yo, yo no puedo más que añorarlo según se va alejando.

En mis ojos, nadan los fantasmas del pasado, fantasmas que quedaron atrapados bajo las aguas del pantano el año que los Reyes Magos sólo trajeron regalos para uno de los dos hermanos.

Presentes y más presentes, presentes de todos los presentes, presentes para maquillar el presente, presentes hirientes para el inocente, presentes insolentes para la convaleciente.

Presentes, todos presentes, presentes todos ante lo evidente, presentes todos ante el desenlace incipiente, presentes todos presentes y la verdad ausente.

Presente te tengo presente, desde que el teléfono estremeció a mi abuela, desgarrándole un "¡la nena!" que estalló en mi trinchera, anunciándome sin que me lo dijeran, que habías abandonado la tierra.

Presente te tengo presente en un pendiente y una pulsera, presente en una lágrima eterna que rueda por una pendiente de la que eres la dueña, presente en una ausencia que me aprieta, presente en un consuelo pendiente que no llega, y presente en una tristeza que el paso del tiempo solo acrecienta.

A veces siento que tuve menos que nada, una falta que se ahoga con la soga de una mirada, una tanza que se tensa de madrugada; cuánto más te alejas más apretada. 

Al ogro lo metieron en una barcaza y se lo llevaron lejos, muy lejos remando, donde más profundas era las aguas del lago. Al niño lo alejaron del llanto, tratando de ocultarlo para que jamás viera ni los remos, ni el barco. El coco había sido malo, y más malo aún sería explicarlo... ¿Quién le pone el cascabel a un gato de tan sólo 5 años?

Borrosos los recuerdos, borrosos los ojos al verlos. Hoy, de nuevo, la luz del atardecer se cuela entre los huecos de mis manos, mientras, sigo esperando a que se vuelvan a unir las fotos y los marcos el día que me toque partir a mí remando...

                        ...ese día, ese día volveremos a juntarnos y nadaremos para siempre felices en el lago.






lunes, 19 de diciembre de 2011

AMO-TE

Foto: Guille Pando http://puertodenaufragos.blogspot.com/


Trozo a trozo, cacho a cacho, he logrado reunir de nuevo todos los pedazos.

En la esquina más húmeda de mi habitación, lamentando el lamento al viento, acariciando la áspera estela del encontronazo del encuentro, hago acopio de un intenso dolor y trato de negociar con Satanás una permuta más, una nada más, la última en la que puede que te fijarás, y en la que quizás, un poco de tu atención haga soportable todo el dolor de saberme condenada a un eterno no.

En una tienda de regalos he comprado un bonito papel de seda, lo he perfumado, he hecho un paquete plegándolo suavemente por todos los lados, lo he sellado con un lazo y finalmetne lo he besado.

Mañana te lo volveré a ofrecer para que lo pisotees otra vez.