Me despierta el ruido de la cremallera de tu maleta, acurrucada en la cama trato de seguir en la frontera de la realidad y los sueños, justo en ese momento en que todo puede ser verdad y nada es cierto, en el que nunca hay despedidas y todo es encuentro, en el que siento tu calor habitándome por dentro.
El sonido de las ruedas me desvela, me quedo quieta a la espera, dudas y miedos deseando no oír la puerta... nunca se si te vas o te quedas.