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miércoles, 9 de diciembre de 2015

NO TIENE REMEDIO






Y es el tarareo en la ducha el principio y el final, un hogar improvisado al que querer regresar.

Y es que "no tiene remedio, no tiene remedio"
que el corazón tire por el camino del medio,
que las burbujas de miel suban por la piel,
que las gotas de aceite, broten por la frente,
que un rostro extrañado, se extrañe de ser amado, por una mano que en su vientre baila un tango.

Y es que "no tienen remedio, no tienen remedio"
dos cuerpos queriéndose ser amados,
andando un camino que recorren a palpo
sin pretender llegar a ningún lado,
donde cada paso es un orgasmo y cada orgasmo solo es un paso que ya ha sido dado.

Y es que "no tiene remedio, no tiene remedio"
el repiqueteo de las campanas colándose por tu ventana,
los cascos de los caballos trotando por tu cama,
Cuatro ojos y una mirada, veinte dedos y mil ganas,
dos almas cabalgando dos cuerpos desbocados, que se comen a bocados, como peces recién pescados.

Y es que "no tiene remedio, no tiene remedio"
la aguja y el hilo
uniendo lo unido,
dos almas volando desde un mismo nido,
soñando un sueño cumplido, cuyo camino se ha recorrido siguiendo el sonido de un único destino.

¡Qué buen principio para un final!
Dos besos y un mirar,
una llave y un ajuar,
mucho amoooooor
y nada que guardar.

Y es que "no tiene remedio, no tiene remedio, no tiene remedio" ni principio, ni final.





sábado, 31 de octubre de 2015

MIMOS




Y son los kilómetros los que hinchan los cuerpos, y es en los centímetros donde se mezclan los alientos, y son las palabras las que hacen vibrar las cuerdas de las arpas mientras la imaginación corretea por las camas.

Y es cuando el deseo corta, igual que un bisturí a una pelota, cuando el aire explota y se abalanzan las bocas, hambrientas la una del hambre de la otra, buscándose comer y que la coman.

Dos trenes encarrilados, dos trenes trenes descarrilados, dos trenes chocando y volviéndose a chocar mientras el vapor acumulado comienza a silbar.

Un cuarto transformado en un cuadro de Picasso, por él ruedan piernas, labios y brazos. Caras con gestos torcidos, miembros de semblante erguido, verbos volviéndose obscenos y deseos de serlo sinceros.

Pausas infinitas, por las que ruedan sobre los cuerpos, gotas de sudor movidas por la imaginación, serpenteando recovecos, subiendo y bajando por glúteos y pechos, trazando líneas rectas a lo largo de brazos y piernas y que acaban en bocas boquiabiertas que están cada vez más sedientas.

Garras clavadas, miradas cerradas, espaldas arqueadas, compuertas abiertas, dan paso a la riada.

Y es en los temblores donde se aferran los seres, y es en la falta de aire donde se unen las mentes, y es en los ríos crecidos donde agonizan los peces relucientes que solo querían ser queridos, y que ahora, por fin, podrán darse mimos.




Photo credit: Rowena Waack / Foter.com / CC BY-NC-ND

miércoles, 19 de octubre de 2011

CUANDO CLAVO MIS OJOS EN TU AGONÍA




Amo ese momento en que hablamos y callamos, en el que bailan nuestras manos por la pista de nuestras ropas, en el que te toco, en el que me tocas, y en el que se juntan nuestras bocas.

Cuando lo más limpio es jugar sucio, cuando la razón es la enajenación, cuando me falta el aliento, cuando mi reino es tu reino y reinas con firmeza blandiendo el cetro con tu mano regia.

Cuando el rigor te impide pensar en otros, cuando la sangre te nubla el nosotros, cuando te aíslo a empellones y te pierdes con mi hombría en tus sucias ensoñaciones.

Cuando unidos por la mecha, sueñas con que ésta se encienda para poder explotar, cuando me pongo duro y te empujo, lo justo, para que no abandones sin mí este mundo de procacidad.

Cuando una y otra vez, firme y suavemente, te violo la mente, dejándote entre la vida y la muerte sin fuerza ni voluntad, con un verbo inerte que se ahoga en su propio respirar.

Cuando clavo mis ojos en tu agonía y me gritas sin hablar, que te abandona la vida, que ya no puedes más y que necesitas una vía por la que poder escapar.

Es entonces, cuando nos elevo a 1 metro del suelo y te mantengo sin volar, entre el cielo y el infierno, un segundo, un minuto, un pequeño mundo de ingrávida maldad, en donde espero a que te desbordes en un flujo mutuo de sinceridad.    

jueves, 6 de octubre de 2011

CRUZANDO DEDOS, ABRIENDO LABIOS



CREATOR: gd-jpeg v1.0




Con los dedos cruzados mis labios asediaron las fronteras de tu cuerpo buscando doblegar tus párpados, tratando de que sucumbas con ellos en el mundo de los sueños.

Crucé los dedos y te susurré deseos buscando que arquearas el torso y me ofrecieras el cuello para poder despojarte, uno a uno, de tus jadeos.

Mi lengua se hace miel y resbala poco a poco por tu piel en dirección al querer. Tus manos me aprietan ávidas contra tus entrañas, salta la trampa tus muslos se cierran y me atrapas en tu tela de araña.

De tus labios se escapan verdades que me corroboras con tu verbo, y entre blasfemias elogias que te colme de amor, que no hay nadie mejor, que nadie te lo hace como yo.

Te contemplo orgulloso como yaces plácida sobre la cama, mordiéndote el labio superior. Tu mano derecha se aparta el flequillo de la cara y con el dorso te secas el sudor, justo en ese instante, tu dedo índice se descabalga del dedo corazón... ahora ya no importa, ya sé que nadie te lo hace como yo. 




viernes, 1 de abril de 2011

EL LENGUAJE DE LOS SORDOMUDOS



Jack Johnson canta la música con la que baila mi pluma, mis párpados eclipsan la luna, mientras mi alma se contonea con la tea que burlona flamea.

Salvajes regueros de tinta pura recorren la yerma llanura, con la paciencia del perdido, con el encanto del despistado, y con el rumbo variando, como un barco sin gobierno llevado por mareas, corrientes y vientos.

Cargado de fe, seguro de llegar a puerto, seguro de querer llegar y dispuesto a encontrar una maroma de cordura que circunde tu cintura, para atar mi embarcación y desembarcar a su disoluta tripulación.

Costear el lago que cruza el cable de la vida, el de la madre el de la hija, y descender por tu vientre como una hebra inerte.

Enfilar el desfiladero que arrodilla a los caballeros, humillarme y sentirme novel y sentirme experto, con los arrestos envueltos en un manojo de nervios.

Reptar como una serpiente, rezar como un creyente y remar contracorriente. Batir alas y susurrar un verbo en silencio que frene en seco el descenso, dejando ingrávido el cuerpo, justo en el momento en que se para el tiempo.

Los dedos entre los muslos hablando el lenguaje de los sordomudos, se templan los músculos, se invierte el curso de la cascada, se tensan las ancas, se inhala, se exhala... la hebra es suavemente expulsada, mientras el hada gime un último hechizo que la transforma la brizna en paja.