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sábado, 31 de octubre de 2015

MIMOS




Y son los kilómetros los que hinchan los cuerpos, y es en los centímetros donde se mezclan los alientos, y son las palabras las que hacen vibrar las cuerdas de las arpas mientras la imaginación corretea por las camas.

Y es cuando el deseo corta, igual que un bisturí a una pelota, cuando el aire explota y se abalanzan las bocas, hambrientas la una del hambre de la otra, buscándose comer y que la coman.

Dos trenes encarrilados, dos trenes trenes descarrilados, dos trenes chocando y volviéndose a chocar mientras el vapor acumulado comienza a silbar.

Un cuarto transformado en un cuadro de Picasso, por él ruedan piernas, labios y brazos. Caras con gestos torcidos, miembros de semblante erguido, verbos volviéndose obscenos y deseos de serlo sinceros.

Pausas infinitas, por las que ruedan sobre los cuerpos, gotas de sudor movidas por la imaginación, serpenteando recovecos, subiendo y bajando por glúteos y pechos, trazando líneas rectas a lo largo de brazos y piernas y que acaban en bocas boquiabiertas que están cada vez más sedientas.

Garras clavadas, miradas cerradas, espaldas arqueadas, compuertas abiertas, dan paso a la riada.

Y es en los temblores donde se aferran los seres, y es en la falta de aire donde se unen las mentes, y es en los ríos crecidos donde agonizan los peces relucientes que solo querían ser queridos, y que ahora, por fin, podrán darse mimos.




Photo credit: Rowena Waack / Foter.com / CC BY-NC-ND

martes, 20 de octubre de 2015

LABIOS


Foto: Rodrimm http://ink361.com/app/users/ig-22702453/rodrimm/photos


Poco más allá saben mis labios de como saben los tuyos desde que aquel sabor clandestino selló mi destino al más dulce de los yugos.

Y es el néctar que me brindas la más dulce de las cadenas, la que gota a gota me alimenta y entre tomas me condena, pues sacia una saciedad que potencia y que en ausencia se acrecienta.

Quiero ocultarme del amanecer, qué su sádica luz no me aparte de tu regazo, qué su hipnótico suceder no desenrede tu cálido abrazo, piel con piel, mano sobre mano, glúteos y pelvis perfectamente encajados

Dicen que a la noche le sucede el día, pero cuando pasas de ser a no ser mía es cuando se va la luz de mi vida, pues el sol es tu compañía y tu ausencia es una terrorífica noche vacía.

Poco más saben mis labios de como saben los tuyos, y es que ya ni saben saber si no están sobre tu piel.