Mostrando entradas con la etiqueta amigo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigo. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de febrero de 2012

NUDO


Foto Guille Pando http://puertodenaufragos.blogspot.com/


Tres horas de ida y tres de vuelta, tres horas de ida y vuelta tras tres años con la puerta entreabierta, tras tres años de una amistad en penumbra, tras tres años de duda, de olvido, y de amargura viviendo en la cara oculta de la luna, presumiendo oxidada aquella cerradura.

Tres horas de empacho de carretera, de hambre de cabeza, de un vacío dormido que despierta, de una reacción incierta, de fantasmas de bajeza, de risas de nobleza, de recuerdos de encuentros de cuento, y de lágrimas de buenos y de malos momentos.

Tres horas para deshacer tres años mutilados, para recorrer trece mil kilómetros a nado, para reconocer mi naufragio y mostrarme desnudo y mojado, para tenderte exhausto mi mano, para que me subas de nuevo a tu barco y naveguemos osados como antaño.

Un 'lo siento' que no hizo falta pronunciar,
un 'te perdono' que estaba de mas,
una hermandad intacta que la distancia sólo pudo estrechar,
un nudo en un abrazo que el tiempo sólo ha podido apretar,
y unas lágrimas que rodaron, de nuevo, de felicidad.


La amistad es un contrato sin cargo que jamás podrías pagar.



lunes, 6 de junio de 2011

Julián Yáñez "El Queima"


Dolor en lo desconocido, angustia en el camino de una sola dirección que recorres sin explicación, sin justificación y sin rencor.

Despojado de lo dulce, de lo amargo, de lo amado y de lo odiado te vas de nuestro lado y nos dejas abandonados y desencajados.

Lo único seguro es que lo inescrutable sorprende, y nos prende la desazón en el vacío de un corazón que es gobernado por la ciega razón.

Las mismas preguntas, las mismas respuestas, chocan contra unas puertas sin cerradura, tan altas y opacas como el destino de quienes nos precedieron en cruzarlas.

Al otro lado cabe todo lo que quieras imaginar, todos tus anhelos y todos tus deseos. Yo veo a un Queima sonriente tomando birras con sus amigos los meros y surfeando olas de 200 metros.

Descasa en paz amigo.

sábado, 15 de enero de 2011

PENITENCIA



Con ladrillos carmesí construiste la más bella de las ciudades sólo para mí.

Las calles me abrazaban por la mañana y los besos llovían de las ventanas. Los niños rotulaban con tiza nuestros nombres en la acera y yo los rodeaba con un corazón sin que me vieran.

Pero un día, caminando por la Calle del Caramelo el teléfono me contó un cuento, y me dijo si pero no, no pasa nada, pero gracias y de nada ¿Te importa si nos vemos si alguna vez te echo de menos? Y entretanto podemos, si queremos, coger el camino de seguir siendo conocidos.

Las palabras rebotaron por mi cabeza sin rumbo, sin control, sin encontrar explicación, sin comprender un dolor que fulminó cualquier ápice de color, dejándome la calle y llevándose el colchón.

Y es que en esa cama de dos, cohabitaba un trío desde que se unió un amigo que yo pensaba que lo era, pero sólo mío.

Ni mío ni mía, ni cariño ni camaradería, ni aprecio ni empatía, sólo una herida por la que brotaba la agonía al ritmo ahogado de los estertores de mi vida.

Un yunque en el pecho al recordar, una cadena en el pie al pensar y una bola de metal en el fondo del mar como única forma de respirar.

Odio con razón de la razón de un corazón que sólo deseaba lo peor.

De las tripas hice un bastón y retomé la calzada con indiferencia simulada, ya que no hay mayor desprecio que el que se finje desear a quién se tiene aprecio.

Avanzando por la farsa me fui alejando de casa, por repechos de una sola vía, doblando esquinas de callejones sin salida, y subiéndome a tranvías que nunca circulaban de día.

El no sentir el dolor era la meta, pero al final fue la penitencia con la que cargué día tras día mientras me alejaba, y mientras me acercaba, al punto de partida.

El viento cálido del desierto moldeó una ninfa de arena para que fuera mi compañera, con ojos esmeralda para que me hipnotizaran, de cabellos dorados para trenzar nuestros brazos y con el ímpetu y acento capaz convertir el trío en cuarteto.

El rencor se fue convirtiendo en recuerdo, y el recuerdo, en algo ajeno que buscaba un dueño y que lo encontró en el arrepentimiento.

La amistad evocada, tintineaba tras la mirada que el abrazo cerró mientras se impregnaban en perdones ahogados que los labios no pronunciaron.

La palmada cerró la herida y desprendió la postilla que se deslizó rodando por el casco de las cervezas que compartían.

jueves, 12 de agosto de 2010

HASTA LUEGO COMPAÑERO

Al final está la luz. Foto: Isaac Gallo

Un ente hiriente que te recibe al entrar en casa, frío, vacío, e implacable te persigue a todas partes. En el salón, en esa jarapa que ya nunca más se arrugó, en la cocina, en un cuenco que ya no tiene comida y en el timbre del telefonillo que ahora suena sin ladrido.

No quiero que desaparezcan los pelos blancos de mi ropa, quiero que no duela tu nombre en mi boca, quiero lanzar fuerte la pelota y que vuelva rota.

Ahora la pelota está entera, y yo intentaré estarlo aunque sea por fuera.



Ánimo amigos.