
Bailo sobre mi pata de palo, y me rasco con el garfio, mi barba bebe el ron que a mi se me escapa y bajo el sombrero guardo el corazón de mi dama.
En tus ojos veo flotando mi alma, desde que con un beso me tatuaste un ancla. Más atado a tierra de lo que deseaba, cada noche saco un mapa para dirigirme a tu cama.