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miércoles, 26 de octubre de 2011

FÁBULA Y AGUA



 Photo by Donald Miralle/Getty Images News


Hoy vi cuestas orgullosas que se erguían, que subían tan alto como las bailarinas y que se precipitaban suicidas sin miedo a su propio final.

 Hoy vi pendientes independientes que te retaban a ser bajadas, hoy vi cometas hechas con tablas y surfistas  convertidos en anclas.

Hoy vi ondas de energía deslizarse silenciosas bajo mis piernas y estallar furiosas contra tierra.

Hoy vi ovillos marinos enroscándose sobre si mismos, vi aguas turbulentas formando remolinos y barquitos de papel apunto de ser engullidos.

Hoy vi como la naturaleza pagaba la recompensa a los que cumplieron penitencia, y a los que lograban no ser presa de una presa que se cernía furiosa sobre sus cabezas.

Hoy vi que San Pedro callaba, y como mandaban las olas que Poseidón mandaba, ellas dictaron las condenas y el perdón, ellas abrieron y cerraron los huecos que dan paso a la eterna salvación.

Hoy vi a un puñado de almas reflejarse en el filo de la navaja, hoy vi bocas abiertas que callaban y miradas extraviadas llenas de palabras.

Hoy vi vidas llenas de gracia donde otros sólo ven fábula y agua.




lunes, 17 de octubre de 2011

EL TUBO DE LA VIDA


Foto: Clark Little 

El mundo se pliega a tu alrededor, el cielo se curva y cae en forma de cascada, por un instante puedes ver cada gota de agua, como baja, como juntas resbalan formando una cortina acanalada que te va arropando como una manta.

De repente la ola estalla, y empieza a suceder todo a cámara rápida, un rugido sordo te persigue y la única salida es un pequeño agujero en movimiento que por momentos está cerca y otros muy lejos.

Un muro balnco te corta el paso, y te atrapa en un abrazo efervescente, mitad agua mitad aire.

Tu voluntad doblegada por toneladas de agua que detonan en violentas turbulencias, hay caos y hay oscuridad, hay silencio y hay soledad, y a la vez un inmenso océano de paz.

A veces abandono mi cuerpo y me veo flotar entre dos aguas, y juraría que en mi rostro hay calma, una media sonrisa, una mueca alegre, y no se, si me río de ver pasar de largo a la muerte, o si me preparo para afrontarla. 

En cualquier caso me tranquiliza mi semblante, que sólo cambia cuando una punzada intensa en mi pecho me despierta, y me recuerda que tengo que nadar, que ya va siendo de hora de salir a respirar.

Abro la boca y tomo todo el aire que admiten mis pulmones.

Cojo mi tabla, aguién grita, alguién que me vio caer, le devuelvo el grito y me pongo a remar en dirección al canal.

Todo vuelve a empezar.