lunes, 30 de abril de 2012

REO

Foto: Geoff Barrenger 


Si tan siquiera saber como te llamas, soporto el peso enorme de un mundo al que he puesto tu nombre desde que ayer me diste las gracias.





martes, 24 de abril de 2012

MASVI II

Trofeo ciclista ganado por mi abuelo en 1944


Mi abuelo fue durante muchos años pescador profesional de truchas, vendía lo que pescaba para sacar adelante a su familia. Cuando la cosa marchaba mejor, compró una bicicleta y en ella se iba con la cesta y la caña todos los días a pescar al Río Piloña.

Un día, a principios de los años 40, se encontró con la carretera general cortada pues había una carrera ciclista. Cuando se reanudó el tráfico prosiguió su rumbo de vuelta a su casa. La sorpresa vino, para los ciclistas, que en el fragor de la carrera, no se podían creer que mi abuelo, cargado de truchas y con los aperos de pesca los fuera adelantando de camino a su casa.

Más adelante se animaría a competir en alguna carrera,  prueba de ello, es el trofeo logrado en 1944 en Ribadesella "Los había que tenían bicicletas de cambios, con 3 piñones!!" me comentaba "y yo usaba corchos de sidra partidos por la mitad como zapatas para los frenos" 

martes, 17 de abril de 2012

martes, 10 de abril de 2012

MASVI


"Masvi" Amasvindo Ferrao y su pasión.


Hoy las truchas saltan locas de contentas, mientras, mis lágrimas riegan una ribera de la que aún no se han secado tus huellas.

En mi memoria siempre estarán tus botas verdes de goma, tu chaleco kaki lleno de bolsillos y el humo sempiterno de un cigarrillo, que me decías que era para espantar a los mosquitos.

Tu partida se me clava en la garganta como un anzuelo que me trago a palo seco, sin cebo, y con el único consuelo de saber que a donde te vas te esperan miles de recuerdos.

Soy fan de tu vida que es la mía, esa de la que me contaste mil veces la película, y que de pequeño pensaba que sólo eran tus batallitas.

Ahora me doy cuenta del orgullo de tu legado, no tanto porque seamos más o menos “Ferraos” ni porque seamos más o menos guapos, sino porque entendí lo que tu bien sabías, que con todo lo que habías pasado el que estemos aquí nosotros es poco menos que un milagro.

Hoy toca devolver lo que se nos habían prestado, y yo, aprovechando que no miraba nadie he cogido un pedazo, uno pequeñito de tanto que me has dado, y que llevaré con el orgullo de ser uno de tus Ferraos.

Hasta luego abuelo.