sábado, 15 de diciembre de 2007

CENA

Estoy durmiendo en mi habitación y oigo ruidos en la entrada de mi casa, sobresaltado me incorporo en la cama, desorientado y asustado trato de asimilar la información, afino el oído al máximo… el silencio es roto por el suave crujir de las escaleras que confirma mis temores, alguien asciende lentamente por ellas y el susurro que oigo tras el crujido me confirma que al menos son dos personas. El pulso se me dispara al igual que mis pensamientos, tengo que decidir algo ya! Venga chaval que esto va en serio, lo primero que pienso es que tengo la ventaja de estar prevenido y que ellos no lo saben, descarto la emboscada, no tengo nada contundente a mano, estoy en ropa interior y fácil que ellos vayan armados y además me superan en número (dos a uno, por lo menos), se siguen acercando los pasos, y mis latidos se hacen tan fuertes que me hacen daño, noto la adrenalina que me sube por la espalda, ya es demasiado tarde para salir por la puerta, desde la mitad de la escalera ya me verían, busco a mi alrededor desesperado una señal, una indicación, una solución, pero sólo descarto ideas absurdas, la adrenalina ya empapa mi cerebro y la cabeza me va a mil por hora, los segundos se hacen eternos y tengo la sensación de llevar una hora sin respirar, noto como abren suavemente la puerta de la habitación contigua, ya no hay tiempo, ¿qué hacer? en uno de los barridos desesperados fijo mi vista en la ventana entreabierta de la habitación y me dirijo hacia ella más sigiloso que un gato cazando, sólo que en este caso la presa soy yo, la sensación de que pueden abrir la puerta en cualquier momento está presente a cada paso que doy, por fin llego a mi destino, me agarro al marco, trepo al reborde exterior y me descuelgo el metro y medio que me separa del tejado de abajo, curiosamente la distancia entre mi ventana y el tejado es mucho menor, pero en ese momento no le doy importancia, además es la primera vez que salto por la ventana, así que avanzo por el tejado en dirección a una chimenea tras la que me oculto, me agazapo en cuclillas, trato de recuperar la calma y pensar… mierda!! dejé la puta ventana abierta, me giro y veo el reflejo de una linterna y dos siluetas en mi habitación, en mi casa, hay dos personas dentro de mí casa… no puede ser, estoy acojonado, alucinado y atrapado, venga tío búscate la vida que esto es real… de reojo veo abajo en la acera dos siluetas que se acercan, de momento están lejos para verme, van cogidos de la mano y por la constitución parecen un hombre y una mujer, si, es una pareja que pasea por la penumbra de la madrugada, a cincuenta metros de mí edificio entran en una isleta de luz proyectada por una farola, se paran debajo, él la coge también por la otra mano y la empuja sin tocarla poco a poco hacia atrás, comienza un baile de esquivas que finaliza cuando se topan con la pared mientras la inercia hacen que sus cuerpos se sigan juntando, un último giro con el cuello antes de besarse me permite verle la cara a la chica, ostias, no puede ser, no no no, mi novia besándose delante de mi casa… no puede ser, abatido apoyo mi espalda contra la chimenea, cierro los ojos y me prometo que jamás volveré a cenar tanto antes de acostarme.

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