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| Imagen: Internet |
Cuando el corazón impone razones que la razón no entiende, cuando te digo que te querré para siempre, cuando el momento asiente, cuando el destino disiente.
Cuando buscando abrazos encontré serpientes, cuando ansiando labios sólo hallé dientes. Cuando las perlas quedaron pendientes, los pendientes ausentes y la pendiente se hizo más y más ascendente.
La ausencia de tu nombre ahoga como la soga del ahorcado, y yo, hace tiempo que agoté las letras de tanto pronunciarlo. Y ahora, ahora estoy colgado de unos tragos, que feroces intentan arrastrar los tragos que me dejaste clavados.
En ese espacio y tiempo, todo pasa más lento, mientras se repiten una y otra vez los malos momentos y el destino parece estar marcado por unos dados que caen siempre del lado incorrecto.
El alma brota por donde está rota. La mía va dejando escrito en un reguero de tinta roja, que siempre te amará, aunque sea a través de otras.


















