Se despierta sigilosa, etérea y hermosa, sale por la puerta de punteras.
No me despierta.
Se atusa el pelo, se mira en el espejo, se deshace de la ropa y suavemente la dobla.
No me despierta.
El agua de la ducha comienza a correr y el vaho a crecer, se enjabona el cuerpo y se frota el cabello.
No me despierta.
Se acaricia con la toalla para deshacerse del agua, se acicala y se da crema en la cara.
No me despierta.
Se desliza dentro de su vestido sin hacer ruido, coge sus sandalias y se va descalza.
No me despierta.
Me retuerzo, me revuelvo y me estremezco en la cama, dolido por haberse ido como si nada y por su terrible descuido, pues yo esperaba un beso haciéndome el dormido.
1 comentario:
un abrazo y gracias
Publicar un comentario